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Terrario

El terrario es el elemento más importante y en función de la especie que vayamos a mantener en su interior puede que debamos tener en cuenta ciertos aspectos a la hora de elegir el modelo adecuado.

Cada criador tiene sus métodos y preferencias, por lo que en esta sección trataremos el tema desde nuestro punto de vista y bajo nuestra experiencia personal. Esto no implica que sea la única manera de hacerlo; tan sólo es nuestro modo de hacerlo.

Por norma general, en el interior del terrario deben mantenerse valores constantes de temperatura, humedad y a su vez una buena ventilación. Aunque las condiciones ambientales que se den en la habitación donde estén los terrarios son determinantes, se pueden corregir en cierto modo gracias a un correcto diseño del terrario y sobre todo al uso de elementos de climatización, aunque estos últimos suelen ser caros y si no se usan debidamente darán problemas.

Terrario Faunabox
Faunabox en vertical. Malla para evitar fugas y film entre malla y tapadera para mantener humedad. Fotografía de Pablo Valero.

Estructura básica

El terrario básico suele ser una estructura con forma de ortoedro dispuesta en vertical con alguna zona de ventilación. La disposición en vertical se debe a que podremos introducir ramas más largas de alimento y a que durante las mudas los insectos se colgarán de algún sitio y se ayudarán de la gravedad para desprenderse de su vieja cutícula. Así pues, si durante ese proceso llegan a tocar con el suelo o cualquier otro elemento que les dificulte o impida desprenderse correctamente de ella, probablemente sufran malformaciones o incluso mueran. Por ese motivo se recomienda que la altura mínima del terrario sea entre dos y tres veces la longitud de la hembra adulta.

Se recomienda mantener a las ninfas en terrarios pequeños y cambiarlas a otros más grandes conforme vayan creciendo.

Materiales

Siempre tendremos la opción de acudir a comercios en los que encontraremos diferentes tipos de terrarios pero en muchas ocasiones será mucho más económico e incluso efectivo el fabricarnos nuestros propios terrarios a partir de materiales fáciles de encontrar o incluso reciclando elementos que tengamos a mano como cajas de plástico, madera o urnas de cristal vacías.

En caso de fabricarlo artesanalmente, los materiales más utilizados son el cristal, la madera y el metacrilato para la estructura. La malla de mosquitera o la tela de tul se utilizan para cubrir las zonas de ventilación. Cada uno tiene sus pros y sus contras:

Puede que haya casos en los que convenga combinarlos para ahorrar costes sin disminuir la calidad.

Temperatura, humedad y ventilación

Por norma general los fásmidos proceden de climas tropicales o subtropicales por lo que solemos mantener a la mayoría con unos valores que suelen rondar los 20-25ºC y un 70-80%HR. Además, cada especie tolerará un mayor o menor rango de variación.

Si disponemos de una sala o habitación con muchos terrarios, probablemente lo que mejores resultados dará es climatizar la sala entera en lugar de hacerlo en cada terrario. Pero en el caso de que tan solo tengamos uno o unos pocos terrarios tendremos que buscar un sitio en el que las condiciones ambientales sean lo más parecidas a las que necesitan; esto nos facilitará mucho las cosas.

Sustrato, iluminación y decoración

La iluminación no suele ser necesaria en la mayoría de casos aunque no vendrá mal que simulemos un fotoperiodo con el fin de simular lo máximo posible las condiciones naturales. Nunca he utilizado bombillas o tubos de luz que emitan UVA o UVB ya que pueden ser perjudiciales para los insectos. En cualquier caso no se debe tener la fuente de luz dentro del terrario para evitar quemaduras y la exposición de la circuitería a una la elevada humedad.

El sustrato tan sólo será de utilidad para las especies que entierran los huevos. En estos casos se puede introducir en el terrario un recipiente con unos 3 o 5 cm de sustrato y sacarlo periódicamente para extraer los huevos y poder incubarlos aparte y limpiar el sustrato de excrementos o sustituirlo por nuevo. Los más utilizados son la turba, vermiculita, fibra de coco y arena de sílice; cada uno tiene sus pros y sus contras y cada criador prefiere uno u otro. Actualmente utilizo arena de sílice por diversos motivos (reutilizable, no aparece moho fácilmente, es barato, etc). En cualquier caso no me gusta llenar el terrario con sustrato debido a que la extracción de los huevos y labores de limpieza se hacen mucho más complicadas.

La decoración no es necesaria para los insectos y puede ser incluso molesta y peligrosa; no obstante, hay casos de especies que agradecerán el tener algún tronco bajo el que esconderse durante el día. En ningún caso aconsejo introducir decoración artificial porque suelen ser de plástico y es posible que tarde o temprano acaben por mordisquear alguna arista y morirán intoxicados. El peligro de introducir elementos naturales como troncos o cortezas que recojamos del campo reside en que vienen cargados de microorganismos que pueden ser perjudiciales para los fásmidos o incluso para nosotros. Una manera sencilla de esterilizarlos es mediante tyndalización, que es un método que consiste en aplicar al menos tres procesos de ebullición en tres días consecutivos (1 por día). Cada día se introduce el elemento a esterilizar en una olla a presión con agua para que esté hirviendo durante unos 20 o 30 minutos y luego se deja reposar 24 horas a temperatura ambiente.

Limpieza

La limpieza del terrario consistirá básicamente en eliminar los excrementos y restos de alimento que van dejando. Ambas cosas son sólidas, por lo que no ensucian demasiado el terrario y se pueden extraer con facilidad del mismo. Realizo limpiezas de ese tipo generalmente una vez por semana, por ejemplo aprovechando el cambio de alimento. Las limpiezas en profundidad no son necesarias con tanta frecuencia y no debería haber problema si las realizamos cada pocos meses, vaciando por completo el terrario y lavándolo con agua y jabón.

En caso de tener servilletas cubriendo el suelo, todo caerá sobre ellas con lo cual será fácil sacarlas del terrario con cuidado y con ellas la mayoría de excrementos, restos vegetales y huevos en caso de haberlos. Un método cómodo y rápido, en caso de no tener servilletas como sustrato, es eliminar manualmente los restos más grandes y a continuación utilizar un aspirador de mano para aspirar los excrementos y huevos. Posteriormente los separo y tiro los excrementos a la basura.

Durante el proceso de limpieza se recomienda tener un terrario o urna a parte en la que meter a los insectos y así evitar posibles fugas. También es importante no molestar nunca a insectos que estén mudando, por lo que si vemos que alguno está preparándose, o acaba de realizarla o está a medio proceso, pospondremos al menos un par de horas cualquier actividad que pueda molestarlo.

Convivencia entre especies

No recomiendo meter especies distintas en un mismo terrario debido a que puede haber problemas que perjudiquen a una o ambas especies. La falta de espacio causará que surjan problemas por superpoblación, entre los que se encuentran la pérdida de extremidades por autotomía o incluso mutilación. Este problema se dará incluso manteniendo una única especie en el terrario pero puede acentuarse si se mantienen diferentes especies. Hay especies que son mucho más activas que otras y quizás eso también conlleve demasiado estrés para estas últimas y acaben teniendo problemas. Los insectos hoja suelen salir perjudicados si se mantienen con otras especies.

Las únicas veces que he mantenido juntos a varios ejemplares de especies distintas sin problemas ha sido sobre todo con ninfas de especies muy similares (en cuanto a tamaño, morfología y comportamiento). Todas necesitaban las mismas condiciones y alimento además de haber espacio de sobra.

Con la experiencia se podrá saber más o menos en qué casos hay un menor peligro de que haya problemas a la hora de mantener varias especies juntas. Por ejemplo, en ocasiones el mantener ninfas recién nacidas de varias especies juntas puede ser beneficioso ya que las de especies con mandíbulas más fuertes o grandes pueden cortar los bordes de las hojas, que suelen ser más duros. Así facilitan a las más pequeñas o débiles el que comiencen a alimentarse. No obstante insisto en que lo mejor es mantener a cada especie por separado y una solución al problema anteriormente planteado sería el cortar con tijeras los bordes de las hojas antes de introducirlas en el terrario de las ninfas.